Anotaciones de Marx y Engels.

Posted by Nuestra publicación: on viernes, enero 11, 2008

TODA LA CONCEPCION DE MARX
NO ES UNA DOCTRINA, SINO UN METODO
(Breve recopilación de anotaciones de Marx y Engels
acerca de la concepción materialista de la historia)

01
Feurbach es el único que haya tenido una actitud seria, crítica, para con la dialéctica hegeliana y que haya hecho verdaderos descubrimientos en este campo; es, en suma, el verdadero vencedor de la antigua filosofía. La grandeza de lo que llevó a cabo y la discreta sencillez con que Feurbach la entrega al mundo forman un contraste sorprendente con la actitud inversa de los demás.
La gran acción de Feurbach consiste en:
1) Haber demostrado que la filosofía no es otra cosa que la religión puesta en forma de ideas y desarrollada por el pensamiento; que la filosofía sólo es otra forma y otro modo de existencia de la alienación del hombre
; por lo tanto, que es igualmente condenable;
2) Había fundado el verdadero materialismo y la ciencia real al hacer igualmente, de la relación social “del hombre con el hombre”, el principio básico de la teoría.
3) Al oponer a la negación la negación que pretende ser lo positivo absoluto, lo positivo positivamente basado en si mismo y que descansa en sí mismo.
Marx, “Manuscritos económicos”, 1844

02
10) El punto de vista del antiguo materialismo es la sociedad “civil”, el del nuevo materialismo, la sociedad humana o la humanidad socializada.
11) Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.

Marx, “Tesis sobre Feurbach”, 1845
03
Reconocemos solamente una ciencia, la ciencia de la historia, la historia, considerada desde dos puntos de vista, puede dividirse en la historia de la naturaleza y la historia de los hombres. Ambos aspectos, con todo, no son separables: mientras existan hombres, la historia de la naturaleza y la historia de los hombres se condicionarán recíprocamente.
Marx-Engels, “La ideología alemana.
Crítica de la novísima filosofía alemana”, 1845

04
Allí donde termina la especulación, en la vida real, comienza también la ciencia real y positiva, la exposición de la acción práctica, del proceso práctico de desarrollo de los hombres. Terminan allí las frases sobre la conciencia y pasa a ocupar su sitio el saber real.
La filosofía independiente pierde, con la exposición de la realidad, el medio en que puede existir.
Marx-Engels, “La ideología alemana…..”, 1845

05
Los naturalistas conceden a la filosofía una vida aparente, al contentarse con los despojos de la vieja metafísica. Solamente cuando la ciencia de la naturaleza y de la historia hayan asimilado la dialéctica, saldrá sobrando y desaparecerá, absorbida por la ciencia positiva, toda la quincalla filosófica, con la excepción de la pura teoría del pensamiento.
Engels, “Dialéctica de la ciencia de la naturaleza”, 1874

06
La filosofía alemana moderna encontró su remate en el sistema de Hegel, en el que por vez primera –y ese es su gran mérito- se concibe todo el mundo de la naturaleza, de la historia y del espíritu como un proceso, es decir, en constante movimiento, cambio, transformación y desarrollo, intentando además poner de relieve la íntima conexión que preside este proceso de movimiento y desarrollo.(…)

El sistema de Hegel fue un aborto gigantesco, pero el último aborto de su género.(…)
Un sistema universal y definitivamente plasmado del conocimiento de la naturaleza y de la historia, es incompatible con las leyes fundamentales del pensamiento dialéctico, lo cual no excluye, sino que, lejos de ello, implica que el conocimiento sistemático del mundo exterior en su totalidad pueda progresar gigantescamente de generación en generación.
La conciencia de la total inversión en que incurría el idealismo alemán, llevó necesariamente al materialismo, pero no, adviértase bien, a aquel materialismo puramente metafísico y exclusivamente mecánico del siglo XVIII. En oposición a la simple repulsa, ingenuamente revolucionaria, de toda la historia anterior, el materialismo moderno ve en la historia el proceso de desarrollo de la humanidad, cuyas leyes dinámicas es misión suya descubrir (…)
El materialismo moderno resume y compendia los nuevos progresos de las Ciencias Naturales, según las cuales la naturaleza tiene también su historia en el tiempo, y los mundos, así como las especies orgánicas que en condiciones propicias las habitan, nacen y mueren, y los ciclos, en el grado en que son admisibles, revisten dimensiones infinitamente más grandiosas…
…Tanto en uno como en otro caso, el materialismo moderno es sustancialmente dialéctico y no necesita ya de una filosofía superior a las demás ciencias

…Desde el momento en que cada ciencia tiene que rendir cuentas de la posición que ocupa en el cuadro universal de las cosas y del conocimiento de éstas, no hay ya margen para una ciencia especialmente consagrada a estudiar las concatenaciones universales…
…Todo lo que queda en pie de la anterior filosofía, con existencia propia, es la teoría del pensar y de sus leyes: y la lógica formal y la dialéctica. Lo demás se disuelve en la ciencia positiva de la naturaleza y de la historia.
Engels, “La subversión de la ciencia por el señor E. Duhring, 1878

07
Estos dos grandes descubrimientos: la concepción materialista de la historia y la revelación del secreto de la producción capitalista, mediante la plusvalía, se los debemos a Marx. Gracias a ellos, el socialismo se convierte en una ciencia, que sólo nos queda por desarrollar en todos sus detalles y concatenaciones.
Engels, “La subversión de la ciencia por el señor E. Duhring”, 1878

08
Hegel veíase coaccionado por la necesidad de construir un sistema, y un sistema filosófico tiene que tener siempre, según las exigencias tradicionales, su remate en un tipo cualquiera de verdad absoluta. Por tanto, aunque Hegel, sobre todo en su Lógica, insiste en que esta verdad eterna no es más que el mismo proceso lógico (y a la vez histórico), vese obligado él mismo a poner un fin a este proceso, ya que necesariamente tiene que llegar a un fin, cualquiera que sea, con su sistema (…)
El “sistema” es, cabalmente, lo efímero en todos los filósofos, y lo es precisamente porque brota de una necesidad imperecedera del espíritu humano: la necesidad de superar todas las contradicciones. Pero superadas todas las contradicciones de una vez y para siempre, hemos llegado a la llamada verdad absoluta, la historia del mundo se ha terminado, y, sin embargo, tiene que seguir existiendo, aunque ya no tenga nada que hacer, lo que representa, como se ve, una nueva e insoluble contradicción…
…Tan pronto como descubrimos –y en fin de cuentas, nadie nos ha ayudado más que Hegel a descubrirlo- que planteada así la tarea de la filosofía no significa otra cosa que pretender que un solo filósofo nos dé lo que sólo puede darnos la humanidad entera en su trayectoria de progreso; tan pronto como descubrimos esto, se acaba toda filosofía, en el sentido tradicional de esta palabra…
…La “verdad absoluta”
, imposible de alcanzar por este camino e inasequible para un solo individuo, ya no interesa, y lo que se persigue son las verdades relativas, asequibles por el camino de las ciencias positivas y de la generalización de sus resultados mediante el pensamiento dialéctico…
…Con Hegel termina, en general, toda la filosofía, de un lado, porque en su sistema se resume del modo más grandioso toda la trayectoria filosófica, y, de otra parte, porque este filósofo nos traza, aunque sea inconscientemente, el camino para salir de este laberinto de los sistemas hacia el conocimiento positivo y real del mundo…
Engels, “Ludwig Feurbach y el fin de la filosofía clásica alemana”, 1886

09
Strauss, Bauer, Stirner, Feurbach, eran todos en la medida que se mantenían dentro del terreno filosófico, retoños de la filosofía hegeliana (…)
Feurbach era el único que tenía importancia como filósofo. Pero la filosofía, esa supuesta ciencia de las ciencias que parece flotar sobre todas las demás ciencias específicas y las resume y sintetiza, no sólo siguió siendo para él un límite infranqueable, algo sagrado e intangible, sino que, además, como filósofo, Feurbach se quedó a mitad de camino, por abajo era materialista y por arriba idealista, no venció críticamente a Hegel, sino que se limitó a echarlo a un lado como inservible, mientras que, el mismo, frente a la riqueza enciclopédica del sistema hegeliano, no supo aportar nada positivo, más que una ampulosa religión del amor y una moral pobre e impotente.

Pero de la descomposición de la escuela hegeliana brotó además otra corriente, la única que ha dado verdaderos frutos, y esta corriente va asociada primordialmente al nombre de Marx.
También esta corriente se separó de la filosofía hegeliana replegándose sobre las posiciones materialistas. Es decir, decidiéndose a concebir el mundo real –la naturaleza y la historia- tal como se presenta a cualquiera que lo mire sin quimeras idealistas preconcebidas, decidiéndose a sacrificar implacablemente todas las quimeras idealistas que no concordasen con los hechos, enfocados en su propia concatenación y no en una concatenación imaginaria. Y esto, y sólo esto es lo que se llama materialismo…
…Solo que aquí se tomaba realmente en serio, por vez primera, la concepción materialista del mundo y se la aplicaba consecuentemente –a lo menos, en sus rasgos fundamentales- a todos los campos posibles del saber.
Esta corriente no se contentaba con dar de lado a Hegel, por el contrario, se agarraba a su lado revolucionario, al método dialéctico.
Engels, “Ludwig Feurbach y el fin de la filosofía clásica alemana”, 1886

10
Las anteriores consideraciones no pretenden ser más que un bosquejo general de la interpretación marxista de la historia, a lo sumo, unos cuantos ejemplos para ilustrarla. La prueba ha de suministrarse a la luz de la misma historia, y creemos poder afirmar que esta prueba ha sido ya suministrada suficientemente en otras obras…
…Pero esta interpretación pone fin a la filosofía en el campo de la historia, exactamente lo mismo que la concepción dialéctica de la naturaleza hace la filosofía de la naturaleza tan innecesaria como imposible…
…Ahora, ya no se trata de sacar de la cabeza las concatenaciones de las cosas, sino de descubrirlas en los mismos hechos. A la filosofía desahuciada de la naturaleza y de la historia no le queda más refugio que el reino del pensamiento puro, en lo que aún queda en pie de él: la teoría de las leyes del mismo proceso de pensar, la lógica y la dialéctica.
Engels, “Ludwig Feurbach y el fin de la filosofía clásica alemana”, 1886

11
Con la revolución de 1848, la Alemania “culta” rompió con la teoría y abrazó el camino de la práctica (…)
Sólo en la clase obrera perdura sin decaer el interés teórico alemán. Aquí, no hay nada que lo desarraigue; aquí, no hay margen para preocupaciones de arribismo, de lucha, de protección dispensada de lo alto, por el contrario, cuanto más audaces e intrépidos son los avances de la ciencia, mejor se armonizan con los intereses y las aspiraciones de los obreros…
…La nueva tendencia, que ha descubierto en la historia de la evolución del trabajo la clave para comprender toda la historia de la sociedad, se dirigió preferentemente, desde el primer momento, a la clase obrera y encontró en ella la acogida que ni buscaba ni esperaba en la ciencia oficial. El movimiento obrero de Alemania es el heredero de la filosofía clásica alemana.
Engels, “Ludwig Feurbach y el fin de la filosofía clásica alemana”, 1886

12
En general, la palabra “materialista” sirve, en Alemania, a muchos escritores jóvenes como una simple frase para clasificar sin necesidad de más estudio todo lo habido y por haber, se pega esta etiqueta y se cree poder dar el asunto por concluido. Pero nuestra concepción de la historia es, sobre todo, una guía para el estudio
y no una palanca para levantar construcciones a la manera del hegelianismo…
…Hay que estudiar de nuevo toda la historia, investigar en detalle las condiciones de vida de las diversas formaciones sociales, antes de ponerse a derivar de ellas las ideas políticas, del Derecho privado, estéticas, filosóficas, religiosas, etc., que a ellas corresponden…
…Hasta hoy, en este terreno se hace poco, pues ha sido muy reducido el número de personas que se han puesto seriamente a ello. Aquí necesitamos fuerzas en masa que nos ayuden, el campo es infinitamente grande, y quien desee trabajar seriamente, puede conseguir mucho y distinguirse. Pero, en vez de hacerlo así, hay demasiados alemanes y jóvenes a quienes las frases sobre materialismo histórico (todo puede ser convertido en frase) sólo les sirven para erigir a toda prisa un sistema con sus conocimientos históricos, relativamente escasos –pues la historia económica está todavía en mantillas-, y pavonearse luego, muy ufanos de su hazaña (…)
Ahora, en Alemania, tenemos fuerza suficiente para aguantar muchas cosas. Uno de los servicios más grandes que nos ha prestado la ley contra los socialistas ha sido la de habernos liberado de la pegajosa importunidad de los “estudiosos2 alemanes con barniz socialista. Ahora ya somos lo bastante fuertes para digerir incluso a esos “escritores” alemanes, que vuelven a adoptar aires de gran importancia…
…Usted, que ha hecho realmente algo, habrá notado por fuerza que pocos de los literatos jóvenes que se cuelgan al partido se toman la molestia de estudiar Economía Política, historia del comercio, de la industria, de la agricultura, de las formaciones sociales
. ¡Cuantos conocen a Maurer sólo de nombre¡ La suficiencia del periodista tiene que suplirlo todo y así anda ello…
…A veces, parece como sí estos caballeros creyesen que para los obreros cualquier cosa es buena. ¡Si supiesen que Marx no creía nunca que incluso sus mejores cosas eran bastante buenas para los obreros y que consideraba un crimen ofrecer a los obreros algo que no fuese lo mejor de los mejor¡…
Engels, “Carta a K. Schmidt”, 1890

13
Pero toda la concepción de Marx no es una doctrina, sino un método. No ofrece dogmas hechos, sino puntos de partida para la ulterior investigación y el método para dicha investigación.
Engels, “Carta a Sombart”, 1895

Recopilado por: Miguel Aragón
19 de julio de 1988-24 de junio de 2003






EL SOCIALISMO NO ES UNA DOCTRINA,
SINO UN MOVIMIENTO


Textos escogidos de Carlos Marx y Federico Engels:

“Para nosotros, el comunismo no es un estado que debe implantarse, un ideal al que haya que sujetarse la realidad….
…Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual. Las condiciones de
este movimiento se desprenden de la premisa actualmente existente.”
Carlos Marx – Federico Engels, “La ideología alemana
Crítica de la novísima filosofía alemana”, 1845, pg. 37

“El comunismo se distingue de todos los movimientos anteriores en que echa por tierra la base de todas las relaciones de producción y de intercambio que hasta ahora han existido y por primera vez aborda de un modo consciente todas las premisas naturales como creación de los hombres anteriores, despojándolos de su carácter natural y sometiéndolos al poder de los individuos asociados”
Carlos Marx – Federico Engels, Ibid, pg. 82

“El señor Heinzen se imagina que el comunismo es una doctrina que arranca de cierto principio teórico, como de un núcleo, y saca de ahí sus conclusiones posteriores. El señor Heinzen se equivoca de medio en medio. El comunismo no es una doctrina, sino un movimiento…

…El comunismo, como teoría, es la expresión teórica de la posición del proletariado en esta lucha y la síntesis teórica de las condiciones de la emancipación del proletariado”
Federico Engels, “Los comunistas y Carlos Heinzen”,
Setiembre de 1847, Citado por Cheprakov

“¿Cual es la posición de los comunistas con respecto a los proletarios en general?
Los comunistas no forman un partido aparte, opuesto a los otros partidos obreros.
No tienen intereses que los separen del conjunto del proletariado.
No proclaman principios especiales a los quisieran amoldar el movimiento proletario.
Los comunistas sólo se distinguen de los demás partidos proletarios en que, por una parte, en las diferentes luchas nacionales de los proletarios, destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de la nacionalidad; y, por otra parte, en que, en las diferentes fases de desarrollo por que pasa la lucha entre el proletariado y la burguesía, representan siempre
los intereses del movimiento en su conjunto.
Prácticamente, los comunistas son, pues, el sector más resuelto de los partidos obreros de todos los países, el sector que siempre impulsa adelante a los demás; teóricamente, tienen sobre el resto del proletariado la ventaja de su clara visión de las condiciones, de la marcha y de los resultados generales del movimiento proletario.
El objetivo inmediato de los comunistas es el mismo que el de todos los demás partidos proletarios: constitución de los proletarios en clase, derrocamiento de la dominación burguesa, conquista del poder político por el proletariado.
Las tesis teóricas de los comunistas no se basan en modo alguno en ideas y principios inventados o descubiertos por tal o cual reformador del mundo.
No son sino la expresión de conjunto de las condiciones reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histórico que se está desarrollando ante nuestros ojos.(…)”
Carlos Marx – Federico Engels, “Manifiesto Comunista”, 1848

“Los obreros alemanes tienen dos ventajas esenciales sobre los obreros del resto de Europa. La primera es la que perteneces al pueblo más teórico de Europa y que han conservado en sí ese sentido teórico, casi completamente perdido por las clases llamadas ‘cultas’ de Alemania. (…)
La segunda ventaja consiste en que los alemanes han sido casi los últimos en incorporarse al movimiento obrero. Así como el socialismo teórico alemán jamás olvidará que se sostiene sobre los hombros de Saint-Simon, Fourier y Owen (…)así también el movimiento obrero práctico alemán nunca debe olvidar que se ha desarrollado sobre los hombros del movimiento inglés y francés, que ha tenido la posibilidad de sacar simplemente partido de su experiencia costosa, de evitar en el presente los errores que entonces no había sido posible evitar en la mayoría de los casos. ¿Dónde estaríamos ahora sin el precedente de las tradeuniones inglesas y de la lucha política de los obreros franceses, sin ese impulso colosal que ha dado particularmente la Comuna de París?
Hay que hacer justicia a los obreros alemanes por haber aprovechado con rara inteligencia las ventajas de su situación. Por primera vez desde que existe el movimiento obrero, la lucha se desarrolla en forma metódica en sus tres direcciones concertadas y relacionadas entre sí: teórica, política y económico-práctica (resistencia a los capitalistas). En este ataque concéntrico, por decirlo así, reside precisamente la fuerza y la invencibilidad del movimiento alemán.”
Federico Engels, “Prefacio a la Guerra Campesina en Alemania”, 1874


“El socialismo moderno es, en primer término, por su contenido, fruto del reflejo en la inteligencia, por un lado, de los antagonismos de clase que imperan en la moderna sociedad entre poseedores y desposeídos, capitalistas y obreros asalariados, y , por otro lado, de la anarquía que reina en la producción….
… Pero, por su forma teórica, el socialismo empieza presentándose como una continuación, más desarrollada y más consecuente, de los principios proclamados por los grandes pensadores franceses del siglo XVIII. Como toda nueva teoría, el socialismo, aunque tuviese sus raíces en los hechos materiales, económicos, hubo de empalmar, al nacer, con las ideas existentes.”
“(…) De este modo el socialismo no aparecía ya como el descubrimiento casual de tal o cual intelecto de genio, sino como el producto necesario de la lucha entre dos clases formadas históricamente: el proletariado y la burguesía. Su misión ya no era elaborar un sistema lo más perfecto posible de sociedad, sino investigar el proceso histórico económico del que forzosamente tenían que brotar estas clases y su conflicto, descubriendo los medios para la solución de éste en la situación económica así creada. Pero el socialismo tradicional era incompatible con esta nueva concepción materialista de la historia (…)”
“Estos dos grandes descubrimientos: la concepción materialista de la historia y la revelación del secreto de la producción capitalista, mediante la plusvalía, se los debemos a Marx. Gracias a ellos, el socialismo se convierte en una ciencia, que sólo nos queda por desarrollar en todos sus detalles y concatenaciones”
Federico Engels, “El socialismo, de la utopía a la ciencia”, 1880

Recopilado por: Miguel Aragón
23 de junio de 2003
Enviado por Pavel Ortega Huasacca